Dios y las Riquezas

MATEO 6: 19-24
Nuestro Señor enseña que este ataque del mundo, o esta tentación de la mundanalidad, generalmente asume dos formas principales. En primer término, puede haber un amor declarado por el mundo. En segundo lugar, puede haber ansiedad, un espíritu de preocupación ansiosa respecto al mismo. Veremos que nuestro Señor muestra que ambos son igualmente peligrosos. Se ocupa del amor por el mundo desde el versículo 19 al 24, y del problema de verse dominado por la ansiedad y preocupación por las cosas del mundo, a su vida y a todos sus asuntos, desde el versículo 29 hasta el final del capítulo.

Establece la ley, nos da el principio, y luego en su bondad nos da las razones, nos ofrece los argumentos que nos pueden ayudar y fortalecernos.

Ante todo, pues, he aquí el mandato: “No os hagáis tesoros en la tierra… sino haceos tesoros en el cielo”. ‘Tesoros’ es un término muy amplio y comprensivo. Incluye el dinero, pero no sólo el dinero. Significa algo mucho más importante. Nuestro Se¬ñor se ocupa aquí no tanto de nuestras posesiones, como de nuestra actitud hacia esas posesiones. En sí mismo no hay nada malo en poseer riqueza; lo que puede andar mal es la relación del hombre con su riqueza. Y lo mismo se puede decir de cualquier cosa que el dinero pueda comprar.

Los pobres necesitan tanto como los ricos esta exhortación acerca de no hacerse tesoros en la tierra. Todos tenemos tesoros en alguna forma o manera. Quizá no sea dinero. Quizá sea el esposo, la esposa o los hijos; quizá sea algún regalo que tenemos y que tiene un valor monetario limitado. Para algunos su tesoro es la casa. No sólo amor por el dinero, sino amor por el honor, por la posición, por la situación económica, por el trabajo en un sentido ilegítimo; sea lo que fuere, todo lo que se limita a esta vida y a este mundo.

El dinero no las tienta, pero las puede tentar la posición social. SÍ el demonio se les acerca para ofrecerles algún soborno material, se sonreirán. Pero si les llega con engaño, y, en conexión con su servicio cristiano les ofrece alguna posición elevada, les persuade de que su único interés es el trabajo, lo aceptan, y pronto se comienza a observar un descenso gradual en su autoridad y poder espiritual.

Examinemos ahora el aspecto positivo del mandato, “Haceos tesoros en el cielo”. Nuestro Señor dice exactamente lo mismo al final de Mateo 25, donde habla acerca de las personas que le dieron de comer cuando tuvo hambre y que lo visitaron en la cárcel. Estos preguntan, “¿Cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos?… ¿o cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?” Y dice el Señor, “En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.” No caéis en la cuenta de ello, pero al hacer buenas obras en favor de estas personas, habéis estado edificando para el cielo, donde recibiréis la recompensa y entraréis en el gozo de su Señor.
Este es el principio que Él subraya constantemente. Dijo a sus discípulos, después de su encuentro con el ¡oven rico, “¡Cuan difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas!”. Es este confiar en las riquezas, es esta fatal auto confianza, que le hace imposible a uno ser pobre de espíritu. O también, como lo dijo a la gente una tarde cuando afirmó, “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece”. Esta es la idea que quiso decir con “haceos tesoros en el cielo”.
El gran hecho que nunca debemos Perder de vista es que en esta vida somos solamente peregrinos. Andamos en este mundo bajo la vigilancia de Dios, en dirección hacia Dios y hacia nuestra esperanza eterna. ¿Qué hizo a todos los otros héroes de la fe estar dispuestos a hacer las cosas que hicieron? Fue que deseaban una patria “mejor, esto es, celestial”.

Comenzamos a pensar en nosotros mismos como administradores que deben dar cuenta de todo. No somos los poseedores permanentes de estas cosas. No importa que sea dinero o inteligencia o nosotros mismos o nuestra personalidad o cualquier don que podamos poseer. El hombre mundano piensa que es él quien lo posee todo. Pero el cristiano comienza diciendo, “no soy el poseedor de estas cosas, las tengo solamente en depósito, y en realidad no me pertenecen. “¿Cómo puedo utilizar estas cosas para la gloria de Dios?

Luego una vez dado el mandamiento, nuestro Señor pasa a ofrecernos razones para cumplirlo. Quisiera recordarles de nuevo que aquí tenemos una ilustración de la maravillosa condescendencia y comprensión de nuestro bendito Señor.

Pero la mundanalidad lo penetra todo, y no se limita a ciertas cosas. No significa simplemente el ir a teatros o cines, o hacer algunas pocas cosas de esta clase. No, la mundanalidad es una actividad hacia la vida. Es una perspectiva general, y es tan sutil que puede incluso afectar a las cosas más santas, como vimos antes.

Dar argumentos o formas en las cuales la gente se hace tesoro en el cielo. Por ej. la manera de pensar, los motivos por los cuales trabajas, tus planes a futuro, lo que te mueve en la vida, etc… Tales son algunas de las formas en que podemos averiguar simplemente si somos o no culpables de hacernos tesoros en la tierra y de no hacérnoslos en el cielo.

Cuando pasamos a considerar los argumentos de nuestro Señor en contra de hacerse tesoros en la tierra, encontramos que el primero es un argumento que se puede muy bien describir como el argumento del sentido común, o de la observación obvia. «No os hagáis tesoros en la tierra.» ¿Por qué? Porque aquí es ‘donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan’. ¿Pero por qué debería hacerme tesoros en el cielo? Porque allí es «donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones ni minan ni hurtan». Nuestro Señor dice que los tesoros mundanos no duran; que son transitorios, pasajeros, efímeros. «Donde la polilla y el orín corrompen.»

No hay nadie en la tierra que esté completamente satisfecho; aunque en cierto sentido unos parezcan que tienen todo lo que desean, sin embargo, desean algo más. La felicidad no se puede comprar. Las podemos disfrutar por un tiempo, pero de una forma u otra, pronto comienzan a perder el sabor o perdemos interés en ellas. Esta es la razón por la que siempre estamos hablando de cosas nuevas y buscándolas.

Incluso cuando mejores son, están infectadas. Y haga uno lo que haga, no se puede librar de esta impureza; la polilla y el orín están ahí y todos los productos químicos que utilicemos no pueden detener estos procesos. Pedro dice algo magnífico a este respecto: “Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia” (2 P. 1:4). Hay corrupción en todas estas cosas terrenales: todas ellas son impuras.

Y hay algo más: todas ellas son inevitablemente perecederas.

Los “ladrones minan y hurtan”, y no podemos impedírselo. Por ello el Señor recurre a nuestro sentido común y nos recuerda que estos tesoros mundanos nunca perduran.

Pero veamos el otro lado, el positivo. “Haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan!’ Esto es maravilloso. Pedro lo expresa en una sola frase. Dice “para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros” (1 P. 1:4). “Las cosas que no se ven son eternas”, dice San Pablo; son las que se ven las que son temporales (2Cor. 4:18).

Estas cosas celestiales son imperecederas y los ladrones no pueden entrar a robarlas. “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Ro. 8:38, 39)

Es el reino de la vida eterna y de la luz eterna. “Habita en luz inaccesible”, como dice el apóstol Pablo (1 Ti. 6:16).

Es un llamamiento al sentido común. ¿No sabemos acaso que estos cosas son verdad? ¿No son necesariamente verdad? ¿No lo vemos todos al vivir en este mundo? Tomemos el periódico de la mañana, examinemos las páginas mortuorias y veamos lo que sucede. Todos nosotros conocemos estas cosas. ¿Por qué en consecuencia no las practicamos y vivimos? ¿Por que nos hacemos tesoros en la tierra cuando sabemos lo que les va a suceder? ¿Y por qué no nos hacemos tesoros en los cielos donde sabemos que hay pureza y gozo, santidad y felicidad eterna?

Su segundo argumento se basa en el terrible peligro espiritual implicado en el hacerse tesoros en la tierra y no en los cielos. Ese es un encabezamiento general, pero nuestro Señor lo divide en ciertas subsecciones.

Dice, “Donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón!’ ¡El corazón! Luego en el versículo 24 habla acerca de la mente. “Ninguno puede servir a dos señores” —y deberíamos advertir la palabra ‘servir’—. Estos son los términos expresivos que emplea a fin de inculcarnos la idea del control terrible que estas cosas tienden a ejercer sobre nosotros.

Pero no solamente es poderoso; es muy sutil. Es lo que realmente ejerce el control en la mayor parte de las vidas de los hombres. ¿Nos hemos fijado en el cambio, el imperceptible cambio, que tiende a ocurrir en las vidas de los hombres a medida que triunfan y prosperan en este mundo? ¿Por qué tiende a desaparecer la visión noble de la vida? Es porque todos nos convertimos en víctimas de los ‘tesoros de la tierra’, y si abrimos los ojos, lo podemos ver en la vida de los hombres. Lean biografías. Muchos jóvenes comienzan con una visión brillante; pero de una forma casi imperceptible —no que caiga en pecados brutales— se deja influir, quizá cuando está en la universidad, por una perspectiva que es esencialmente mundana.

Sin embargo, nuestro Señor no se detiene en lo general. Está tan deseoso de mostrarnos este terrible peligro que elabora su explicación en detalle. Y lo primero que menciona es el ‘corazón’. Una vez establecido el mandamiento dice, “Porque donde este vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón!’ Esos tesoros terrenales atenazan y dominan nuestros sentimientos, nuestros afectos y toda nuestra sensibilidad. Toda esa parte de nuestra naturaleza se ve atenazada por ellos y los amamos. Leamos Juan 3;19. “Esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.”

Lo siguiente que dice acerca de ellas es un poco más delicado. No sólo atenazan el corazón, sino también la mente. Nuestro señor lo expresa así: “La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará Heno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuantas no serán las mismas tinieblas?” (versículos 22-23). Esta ilustración del ojo es el ejemplo del cual se Vale para explicarnos la manera en que miramos las cosas. Nuestro Señor en ese cuadro sigue tratando acerca del tema de hacerse tesoros. Habiendo mostrado que el corazón está donde está el tesoro, dice que no toca solamente al corazón, sino también a la mente. Esto es lo que domina al hombre. ¡Somos muy inteligentes para explicar que algo que estamos haciendo no es realmente deshonesto! ¡Claro que si un hombre rompe una ventana y roba joyas es un ladrón; pero si yo me limito a manipular el pago de la luz… claro que esto no es robar, decimos, y nos persuadimos a nosotros mismos de que está bien. En último término, no hay sino una razón por la cual hacemos estas cosas, y esto es nuestro amor por los tesoros terrenales. Semejantes cosas controlan la mente tanto como el corazón. Nuestros puntos de vista y toda nuestra perspectiva ética se ven dominadas por ellas.

Esas son las cosas que determinan nuestra acción, aunque no lo reconozcamos. Nuestro Señor dice en otro lugar: “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar de pie delante del Hijo del Hombre” (Le. 21: 34-36).

Pero finalmente, esas cosas no sólo se apoderan del corazón y la mente, también afectan la voluntad. Dice nuestro Señor, “Ninguno puede servir a dos señores”; y en cuanto mencionamos la palabra ‘servir’ entramos en el ámbito de la voluntad, en el ámbito de la acción. Pero el último paso es el más solemne y grave de todos. Debemos recordar que la forma de considerarlas determina en último término nuestra relación con Dios. “Ninguno puede servir a dos señores; porque, o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas!’ Esto es realmente algo muy solemne, y por eso la Biblia se ocupa de ello tan a menudo. La verdad de esta proposición es obvia. Ambos quieren un dominio total sobre nosotros. Las cosas del mundo en realidad tratan de dominarnos en forma totalitaria, como hemos visto. Sí, pero también lo hace Dios. “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente!’ No en el sentido material necesariamente, pero en un sentido u otro nos dice: “Ve, vende todo cuanto tienes, y ven y sígueme”. “El que ama a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí: y el que ama a su hijo o hija más que a mí no es digno de mí!’ Es una exigencia totalitaria. Adviértase de nuevo en el versículo 24: “O aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro’.’ Es una disyuntiva; los términos medios son completamente imposibles. “No podéis servir a Dios y a las riquezas!’

De modo que si una perspectiva materialista nos está dominando, somos impíos, sea lo que fuere lo que digamos.

2 Reyes 17: 24-41.

Qué terrible es esto. Me alarma de verdad. Lo que importa no es lo que decimos. En el último día muchos dirán, “Señor, Señor, ¿acaso no hemos hecho esto y aquello y lo de más allá?” Pero Él les dirá, “no os conozco”. “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” ¿A quién servimos? Ésta es la pregunte» y es o a Dios o a las riquezas. No hay nada que ofenda tanto a Dios como tomar su nombre y sin embargo mostrar claramente que estamos sirviendo a las riquezas en alguna forma.

Es la historia de un campesino que un día se fue con mucho gozo y alegría de corazón a informar a su esposa y familia que su mejor vaca había parido dos terneros, uno rojo y otro blanco. Y dijo, “saben que de repente he sentido el impulso de que debemos dedicar uno de estos terneros al Señor. Los criaremos juntos, y cuando llegue el momento, venderemos uno y nos guardaremos el dinero, y el otro también lo venderemos pero daremos lo que saquemos de él para la obra del Señor!’ Su esposa le preguntó cuál de los dos iba a dedicar al Señor. “No hay por qué preocuparse de esto ahora”, replicó, “los trataremos igual a los dos, y cuando llegue el momento haremos lo que dije!’ Y se fue. Al cabo de unos meses el hombre entró en la cocina con aspecto deprimido e infeliz. Cuando su esposa preguntó qué le sucedía, contestó, “tengo malas noticias. El ternero del Señor se murió”. “Pero —dijo ella— no habías decidido cuál era el ternero del Señor”. “Oh sí —respondió— había decidido que era el blanco, y es el blanco el que ha muerto. El ternero del Señor ha muerto!’ Quizá nos haga reír la historia, pero Dios no quiera que nos estemos riendo de nosotros mismos. Siempre es el ternero del Señor el que muere. Cuando el dinero escasea, lo primero que economizamos es nuestra contribución para la obra del Señor. Es siempre lo primero que falta.

El simple hecho de que creemos en Dios y lo llamemos Señor, Señor, y lo mismo en el caso de Cristo, no es prueba en sí misma y por sí misma de que lo estamos sirviendo, de que reconocemos sus exigencias totalitarias, y de que nos hemos rendido alegre y totalmente a Él. “Pruébese cada uno a sí mismo.”

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English: Four coloured 6 sided dice arranged in an aesthetic way. All six possible sides are visible. Français : Quatre dés à six faces de quatre couleurs différentes. Les six faces possibles sont visibles. (Photo credit: Wikipedia)

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La mas hermosa bendición de Dios Num. 6 23-27

23 Habla a Aarón y a sus hijos y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles:

24 Jehová te bendiga, y te guarde;
25 Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia;
26 Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.

27 Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.

**
Bendice así a tus hijos.., DICIÉNDOLES… así invocaran el nombre de Dios y los bendecirá…

En Números 6 del 23 al 27 Dios le dije a Moisés que debe decirle a Aarón y a sus hijos y cada oración inicia con el nombre de Dios y continua con unas bendiciones grandes y preciosas.

Pero es una bendición individual (está en singular)

Happy

Happy (Photo credit: Wikipedia)

, para cada uno, especialmente para ti.

Bendiciones
Cuidado
Seguridad
Resplandecer su rostro sobre ti
Misericordia de ti
Paz en tu vida.

ES la mas hermosa bendición pues es mensaje de Dios directamente.

Ver:

http://www.hebrew4christians.com

Aquí los judíos cantan esta bendición:

http://www.hebrew4christians.com

Aquí dan una explicación (esta en ingles pero utilice la traducción de Google), es una excelente explicación.

http://www.hebrew4christians.com/

 

 

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DIOS Y LA FAMILIA, Los niños y los adolescentes

JUAN PABLO VILLACRESES MORA

JUAN PABLO VILLACRESES MORA (Photo credit: Wikipedia)

Cuando uno ve el ambiente de hoy día, no hay duda de por qué nuestros niños están siendo criados en un mundo de pesadillas.

Todo el mundo debe entender lo que está ocurriendo, poco a poco, lentamente, a nuestra generación en este momento histórico. Echemos un vistazo a las situaciones reales en la vida y preguntémonos si es normal que un niño se enfrente a esto:

1. Los niños que están en las calles, con sensación de rechazo, hambre y sed no sólo por dinero o comida, sino de amor

2. Las cárceles para los niños – es una cosa normal para un niño?

3. Familias divididas – el dolor y el sufrimiento y es cuando el niño comienza a rebelarse.

Estos casos comunes no sólo afectan a una parte de los niños y de la vida de adolescentes, sino que afecta a todo su futuro como personas y seres humanos valioso.

Los anteriores solo fueron tres casos, pero ¿cómo podemos protegernos de los demás casos, si nosotros mismos no nos hacemos conscientes de ello? Vamos a cambiar sus direcciones, vamos a ayudarles a darse cuenta de su valía.

Sea parte de su viaje. Es posible que no pueda ayudar con dinero, pero puedes ser de gran ayuda para cada uno de los niños en el lugar donde Dios te pone.

Los niños necesitan protección, respeto, amor y la mayor parte de todo lo que necesitan es a sus padres para apoyarlos a ser mejores personas en el futuro.

El mayor regalo que podemos darles es protección. Ellos necesitan de usted y de mi, necesitan orientación y enseñanza. El problema que a menudo nos encontramos es el problema de la falta de educación.

Los niños de la escuela deben aprender lo que tienen que aprender, lo que tienen que hacer y lo que tienen que perseguir en la vida. No podemos dar a cada niño la oportunidad de tener una mejor educación a causa de algunos problemas financieros, pero podemos dar el mejor esfuerzo para ser un buen maestro para ellos cuando se trata de la disciplina.

No está mal para disciplinar a un niño, pero asegúrese de que los llevará por un camino recto y no en situación de rebeldía. Una vez por todas debemos darnos cuenta de que si no ayudamos a esta generación que pasará a las generaciones venideras?

La falta de conocimiento sobre cómo cuidar de un niño es el principal problema nuestro, la raíz de todos los problemas son como cuidar y apoyar nuestros niños y corregirlos, situación que si no se corrige continuará sucediendo a las generaciones venideras.

No hay nada malo en exigir a los niños, lo que se debe hacer en una etapa muy crítica del proceso de crecimiento del niño.

Pero.. ¿En quién puedes confiar? Los libros, amigos, padres con experiencias, películas, seminarios y, sobre todo a Dios. Dios sabe lo que es mejor si tan sólo aprendendes a comunicarte con Él, Él nos indicará lo que debemos hacer para guiarnos en el camino de la justicia y después de eso, podemos dirigir nuestra futura generación también.

Demos a Dios la parte que no podemos manejar, El lo hará por nosotros, Él es nuestra porción, nuestro maestro y, sobre todo, el Padre de toda la creación. Dios nos ama incondicionalmente. Más de lo que sabemos y más de lo que podemos imaginar.

La oración cambia las cosas.

Consejero de la esquina. Envíeme por correo electrónico @ zel22_00@yahoo.com

Fuente del artículo: http://EzineArticles.com/?expert=Leizel_C_Insigne

Fuente del artículo: http://EzineArticles.com/6935159

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HECHO: lo que la mayoria de las religiones no cuentan acerca de la Biblia

El regalo de Dios es un Hecho

HECHO

HECHO es un libro escrito por Cary Schmidt, en el cual presenta el regalo de la salvación como no lo muestran la mayoría de las iglesias en el mundo.

El dice que existen dos tipos de Iglesias no mas, las de HACER y las de HECHO.

En muchas iglesias estamos obligados a HACER para ganarnos todo, la bendición, la aprobación y la salvación, pero Cary, mediante versículos de la biblia y en un lenguaje muy claro y sencillo, nos muestra que no podemos hacer nada para ganar nada, sino que ya tenemos un regalo hermoso por parte de Dios y lo unico que debemos hacer es ACEPTARLO.

La cuestión no es HACER sino SER, el invita a tener una relación verdadera con DIOS, no solo a hacer cosas para comprar la aprobación de Dios, quien es nuestro creador y quiere lo mejor para nosotros.

No es por medio del MIEDO ni haciendo cosas sin sentido y continuar con miedo de no haber ganado la salvacion y el perdon de Dios, sino mediante el AMOR y conociendo la verdadera voluntad de Dios.

Cary Schmidt sirve como pastor asociado en la Iglesia Bautista de Lancaster. El dirige los ministerios estudiantiles y supervisa los ministerios de medios de comunicación y publicaciones de la iglesia. Entre otros de sus libros incluye: Discover Your Destiny and Hook, Line and Sinker.

LO INVITO A LEER EL LIBRO GRATIS AQUÍ:

 

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COMO SALIR DE LA POBREZA Y ALCANZAR LA PROSPERIDAD

 

The Ten Commandments

The Ten Commandments (Photo credit: Andres Rueda)

CÓMO SALIR DE LA POBREZA Y ALCANZAR LA PROSPERIDAD
Lectura Bíblica: Deuteronomio 28:1-14.- Meditación: Hageo 1:6.-
INTRODUCCIÓN
Las cosas que le acontecieron a Israel las podemos tomar como ejemplo, para eso están escritas y para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. 1 Corintios 10:11.
Creyendo que esto es Palabra de Dios, y habiendo leído Deuteronomio 28:1-14, leeremos Hageo 1:6 para saber Cómo salir de la Pobreza.
Dios no le prometió pobreza a Israel, le prometió prosperidad integral y vida abundante.
Esto incluía paz, bienestar familiar, salud y bienes materiales y económicos hasta para dar prestado.
En pocas palabras, toda persona puede salir de cualquier pobreza, siendo prosperados por Dios.
Note bien que digo ser prosperados por Dios, y no solo enriquecidos ser por Dios.
Cuando una persona se enriquece pero no tiene paz, no tiene bienestar familiar y pasa por muchos conflictos familiares y problemas de enfermedad, quiere decir que no ha sido enriquecido por Dios.
Digo esto porque en Proverbios 10:22 dice que “La Bendición de Jehová es la que enriquece, (hace feliz, prospero, exitoso, recto) y no añade tristeza (opresión, estrés, angustia, pena, temor) con ella.

DIOS LES HACE VER SU POBREZA

 Hageo 1:6.-

1. Sembraban mucho y recogían poco.
2. Comían y no se saciaban.
3. Se vestían, pero no se calentaban.
4. El sueldo del trabajador, era como echarlo en saco roto.
5. Esperan mucho y reciben poco. Llevan dinero a casa y se les va como un soplo, para nada les alcanza. (Hageo 1:9).

 Esta es la situación actual de miles de personas cristianas y no cristianas.

1. Trabajan duro y durísimo por si mismos, pero no obtienen suficiente ganancia.
2. Comen sin saciarse porque no da para todos lo suficiente.
3. Se visten pero parecen retratos. Siempre la misma ropa.
4. Son buenos empleados y obreros, pero no les da el dinero.

DIOS LES HACE VER LAS CAUSAS DE SU POBREZA

1. El libro de Esdras enseña mucho el contexto, si lo quieres saber lee ese libro.
2. Muchos israelitas ricos y pobres regresan a Jerusalén tal como lo había prometido Dios. Pero ellos no tomaron en serio el propósito de su regreso que era el reconstruir el templo.
3. Los meses y años pasan y estos están van de mal en peor, de tal manera que llegar a vivir sin la bendición de Dios, por lo que llegan a sufrir una gran quiebra económica de la que no podían salir.
4. Entonces Dios les levanta a un anciano llamado Hageo, por medio del cual Dios les dice el porqué de su calamidad social, familiar, material y económica.
5. Esencialmente, Israel estaba en quiebra total porque no estaban bajo la bendición de Dios, si no, bajo su maldición.
6. Todo Deuteronomio 28:15-68 se les estaba cumpliendo por desobedientes, inmundos, por no servirle con alegría y gozo, por no practicar la Palabra de Dios.

DETALLES ESPECÍFICOS QUE CAUSARON SU POBREZA

 En 1:5 y 7 Dios les llama a meditar acerca de su Manera de Hacer las cosas y sus resultados. Su pecado les impedía comprender la Ley de la Causa y sus Efectos.

 En 1:9 Dios les pregunta lo que ellos debía de preguntarse ¿Por qué? Por que mi casa esta desierta, en ruinas y a ustedes no les importa.
 En 1:10 Dios les dice: Los cielos les han negado las lluvias y la tierra las cosechas.
 En 1:22 Dios les dice: He proclamado sequía sobre todo lo que hay en la tierra y en la tierra misma, de tal manera, que toda obra ardua de tus manos será estéril.

 En 2:14 Dios les dice: Ustedes son inmundos. Y toda la obra de sus manos y todo lo que me ofrecen es inmundo, porque sus actitudes egoístas y sus corazones malvados contaminan todo lo que hacen.
 Proverbios 28:9 dice: El que aparta su oído para no oír su Palabra, su oración también es inmunda.

 En 2: 17 les dice: A toda labor de ustedes les he enviado pestes y granizo, pero ustedes no se han convertido (Volverse a él) a mí.

LOS PASOS DE LA POBREZA A LA PROSPERIDAD

 En 1:12 dice que OYERON (obedecieron) la Palabra, TEMIERON el gobernador, el sacerdote y muchos del pueblo.

1. Es la actitud con que una persona reconoce el poder y la condición de la persona a la que se reverencia y se le rinde el debido respeto.
2. Ellos se volvieron a Dios con alegría y esperanza y lo buscaron fervientemente.
3. Sabían que si querían salir de la pobreza y ser prosperados, tenían que obedecer. (Isaías 1:19).

 En 1:3 Nos dice que Dios les manda un pequeño mensaje: ¡Yo estoy con ustedes!

1. Esto significa que los que oyeron y temieron, lo hicieron seriamente y constantemente. No fue una llamarada de petate. Por eso Dios les dice: ¡Yo estoy con ustedes!
2. Tengamos confianza de que estos se gozaron grandemente con este mensajito, porque seguramente recordaban las palabras de Dios por medio de Isaías a sus antepasados cuando les dijo: No temas, cuando pases por las aguas y por los ríos yo estaré contigo. Y cuando pases por el fuego, no te quemarás porque yo estaré contigo.

 En 1:14 dice que fueron Ungidos.

1. Despertó Jehová el espíritu. Esta palabra significa abrir, vivificar, levantar, impulsar, inspirar.
2. La Unción de Dios, los inspiró, los hizo aptos para hacer lo que por años no habían hecho.

 En 2:4 Dios les ordena Esforzarse y Trabajar.

1. Trabajar duro, fuerte, valientemente, apasionadamente con firmeza de carácter e integridad.
2. En otras palabras, hacer lo que tenían que hacer con pasión e integridad de carácter.
3. Esto es lo que hicieron Abraham, Isaac, Jacob, José, Josué, David, Salomón, etc.

EN TRES MESES PASARON DE LA POBREZA A LA PROSPERIDAD

 En 1:14-15 dice que en el mes sexto fueron ungidos y se pusieron a trabajar.
 En 2:1 se nos indica que un mes después es que les dijo que trabajaran duro e íntegramente.
 En 2:18 dice que el 24 del noveno mes, se terminaron los cimientos del templo.
 ¡3 meses después de ser ungidos para hacer el trabajo!

 En 2:15, 18 y 19 Dios les dice: Desde este día 24 en adelante, hoy que han acabado los cimientos y antes de que pongan una piedra sobre el cimiento, yo les digo, les voy a bendecir. Les doy esta promesa antes de las cosechas del trigo, de higos y antes de que los granados y olivos comiencen a florecer, antes de todo esto, Yo Jehová les digo: Les Voy a Bendecir.

CONCLUSIONES
 En 2:3-7 Dios les dijo que si es primer templo ya destruido había sido glorioso, este que iban a construir sería más glorioso.
 En 2:8 Dios les dice que lo hará porque suya es la plata y el oro.
 En 2:9 les asegura que el templo será glorioso y que a ellos les daría paz.
 Esta es la única vez que Dios les dice que entonces serían prosperados.
 En Isaías 60:17 Dios había prometido a Israel cambiar su bronce por oro, su hierro por plata su madera por bronce y sus piedras por hierro. Por prosperidad y la justicia serían inspirado

 

fuente: www.nazarene-community.com

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La prosperidad de Dios

La prosperidad de Dios

“Mas el que confía en Jehová prosperará”, Proverbios 28:25
El diccionario de la Real Academia Española define prosperidad como el curso favorable de las cosas, éxito en lo que se emprende sucede u ocurre; prosperar es cobrar fuerza, imponerse triunfar, tener o gozar de prosperidad. Riqueza es la abundancia de bienes y cosas preciosas, y de cualidades o atributos excelentes.
El autor y hombre de negocios Tom Leding, quien escribió los libros De pobreza a riqueza y Prosperity is Your Inheritance (La prosperidad es su herencia), le comentó a Vida Cristiana: “La prosperidad no es sólo posesiones materiales. La verdadera prosperidad significa madurar espiritualmente en la relación de uno con Dios. Es salud física, mental, emocional, y el bienestar del alma”. Por su parte, el empresario cristiano e ingeniero civil Roberto López, de 38 años de edad y quien recién fue nominado como Empresario del Año en su natal Puerto Rico, manifestó: “La prosperidad es tener bienestar en todas las áreas: felicidad, éxito, salud”. Es decir que la prosperidad y la riqueza son tangible e intangible.

Me pareció curioso el titular de una noticia del periódico secular El Sentinel divulgada por la Internet el 24 de septiembre de 2003, el cual decía: “La religión es un factor importante en la acumulación de riqueza, indica un estudio”. Según ese estudio, hecho por la Universidad de Ohio en EE.UU., los que más asisten a servicios religiosos son los que más reflejan acumulación de riqueza personal. Los más que tienen son los judíos, protestantes, católicos y protestantes conservadores, en ese orden. El mundo se está dando cuenta que la acumulación de riquezas está estrechamente ligada con la relación con Dios.

La prosperidad se divide en tres áreas. Está la prosperidad del alma, que incluye la mente, los deseos y las emociones; la prosperidad del cuerpo o el gozar de salud física; y la prosperidad del espíritu que se trata de tener una relación íntima con Dios, para ello hay que ser nacido de nuevo.

En los últimos años son muchas las predicaciones que se han escuchado sobre la prosperidad. Para algunos esta enseñanza tiene una connotación negativa, ya que la asocian con la fomentación del materialismo o el desmedido deseo de acumular dinero. Han habido predicadores que precisamente ese es el énfasis que le han dado, pero la riqueza monetaria es sólo una parte de la prosperidad.

“El dinero es una parte de las áreas que se ve afectada positivamente cuando aplicamos la sabiduría de la Palabra en cada área de nuestra vida. Como es una de las que más dificultades tiene el ser humano y desde donde emanan la mayoría de los problemas, quizás es una de las razones por la cual tiene más prominencia en muchas de las prédicas de prosperidad”, señaló el pastor Tommy Moya, 37 años, de la iglesia Centro Cristiano Restauración en Orlando, Florida. Mientras, el Ing. López, dueño de la firma de diseño López Associates que desarrolla más de 30 proyectos al año y factura sobre el millón de dólares, opinó: “El dinero es un sirviente que debe hacer lo que tú digas y con una conciencia renovada en Cristo debe traer bendición a todos los que te rodean”. Para Leding vivir en prosperidad es tener más que lo suficiente para satisfacer las necesidades, para darle a Dios su parte, más darle a los que no tienen.

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Jn 1:2). Dios desea que seamos prósperos en todas las áreas. Tener dinero no es pecado, que el dinero controle a uno sí lo es. “Porque raíz de todos los males es el amor al dinero” (1 Tim 6:10). Sabemos que el dinero no da la felicidad, únicamente una relación con Cristo tiene ese poder; ahora, el dinero sí es necesario para subsistir. También se requiere para esparcir el Evangelio, pues cuesta dinero ya sea mandar un misionero al exterior, hacer alcances evangelísticos y hasta mantener las luces prendidas en la iglesia. La mentalidad de que ser pobre es ser espiritual y es justo como Dios desea que vivamos, es otra artimaña del diablo para mantenernos oprimidos. Aún no he conocido un pobre que añore ser aún más pobre.

Algunos lectores de Vida Cristiana opinaron sobre este tema. “Buscar la prosperidad económica no es malo siempre y cuando esté bien fundamentada. Jesús no enseña que el amor por los demás y el amor a Dios es lo más importante, es difícil decir que amamos a nuestro prójimo sin hacer nada por ellos, y más difícil es decir que amamos a Jesucristo y no hacemos nada por Él”, Jacobo Félix, EE.UU. “La prosperidad es una farsa que está haciendo mucho daño y engañando a muchos cristianos”, José Luis Torres, España. “No creo que Dios nos quiera en la miseria. Jesús no vivía así, ¡hasta tenía tesorero!”, Jessica Díaz, EE.UU. “No está mal pedir ser prósperos, porque Dios prometió bendecirnos abundantemente. La única motivación debe ser para su gloria, para alabarle y adorarle”, Sadith Aponte, Perú.

Prósperos famosos

Jesús primero. El primer paso hacia la prosperidad es buscar el Reino de Dios, que de lo demás Él se encarga (lea Mt 6:33). La prioridad es servirle sólo a Él de todo corazón. “No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mt.6:24b). La palabra servir aquí significa “ser esclavo”. Es decir, o somos esclavos de Dios cien por ciento o de las riquezas, pero no puede ser de ambos. Sabemos que la opción correcta es servir a Dios no importa cuán imposible luzca la circunstancia, nuestra confianza en el Padre debe permanecer firme pues Él está al tanto de todas nuestras necesidades y las suple a su tiempo. Lo amamos pase lo que pase, obedecemos sus peticiones y creemos su Palabra.

“Dios quiere que depositemos nuestra plena confianza en Él. De no ser así la pondremos en otra cosa–lo que probablemente sea en el dinero”, expuso el predicador James Robison en un artículo que escribió en la revista Charisma (mayo 2003). “Dios nos quiere desprendidos de todo y amarrados sólo a Él”, manifestó por su parte el pastor Moya.

Dios desea que prosperemos, primero porque nos ama, luego para confirmar su pacto con nosotros, y por último, para que tengamos lo suficiente para compartir. Por eso nos da la sabiduría para hacer riquezas. No se trata de pedirle en oración y luego sentarse a esperar a que, ya sea que el dinero nazca de un árbol o que la mente sea transformada sin pasar tiempo en la Palabra o que seamos sanados sin cuidar el templo. Él suple las ideas y directrices para alcanzar el éxito, pero requiere que actuemos.

El padre de naciones y reyes, Abraham fue próspero de tal manera que su descendencia fue tanta como las estrellas del cielo y la arena del mar. Además, Dios le concedió toda la tierra que sus ojos alcanzaron ver. “Y Abraham era riquísimo en ganado, en plata y en oro” (Gn 13:2). Abraham tuvo sobreabundante riqueza material y espiritual, vivió una larga vida y hasta lo que más añoraba Dios se lo concedió, que fue tener un hijo.

José gozó del favor de Dios hasta en las peores circunstancias. “Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio” (Gn 39:2). Aún siendo esclavo en Egipto, Dios bendijo todo lo que sus manos tocaron. Potifar, su jefe, al darse cuenta que la gracia de Dios perseguía a José, lo puso a cargo de todo lo que tenía–esta acción le pagó con creces porque multiplicó sus riquezas, a pesar de que no era creyente (lea Gn 39:5). No sólo quedó ahí, sino que el hijo de Jacob fue a parar a la cárcel y allí también estuvo a cargo de todo (lea Gn 39:22).

El rey David fue un hombre próspero porque “anduvo delante de Jehová en verdad, justicia y con rectitud de corazón” (paráfrasis de 1 R 3:6b). Su hijo, el rey Salomón, ha sido la persona más acaudalada que jamás haya existido. Sin duda, la herencia de su padre contribuyó a su fortuna, mas el hecho de que le pidió a Dios sabiduría fue lo que le abrió las puertas del cielo. Jehová le dijo: “He aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú” (1 R 3:12). El sabio Salomón escribió: “La bendición de Jehová es la que enriquece y no añade tristeza con ella” (Pr 10:22). Nuevamente es Dios quien nos da el poder de hacer riquezas de todo tipo, y éstas se deben recibir con un corazón humilde que está dispuesto a compartirlas (lea Ef 4:28).

Dar y recibir

El que espera recibir sin dar a cambio, le aguarda tremenda sorpresa. La ley de Dios es exacta como la matemática, es un dar para recibir. Las posesiones materiales que “tenemos” en realidad son del Padre y simplemente nos las ha confiado. La salud y la paz emocional de las que gozamos son de igual manera producto de su bondad y misericordia. Su deseo es siempre concedernos lo mejor. Lo único que nos pide es que seamos obedientes. Claro que nada de esto implica que no se vayan a enfrentar retos, la vida simplemente así es.

De manera que no es posible hablar de prosperidad sin mencionar los principios de diezmar y ofrendar. Partimos de la premisa de que Dios es el dueño del cien por ciento de todo, aunque apenas nos pide que le demos la décima parte de nuestras ganancias. El diezmo es una obligación para nuestro propio bien. “Y el diezmo de la tierra, así como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová” (Lev 27:30). La ofrenda es dar más allá del diezmo. En Romanos 15:26 los creyentes de Grecia recogieron una ofrenda para los creyentes en Jerusalén que estaban pasando por momentos difíciles. Es decir que la ofrenda se da para diferentes propósitos, mientras que el diezmo se debe dejar en la iglesia donde uno se está alimentando espiritualmente. Eso sí, la Palabra es clara al declarar que el que no da está robando (lea Mal 3:8-9).

Leding le comentó a Vida Cristiana: “Lo más importante es que no dar diezmos y ofrendas es desobediencia y orgullo. Cuando uno se da cuenta que llegó al mundo sin nada material y se irá de la misma manera, se pone en la perspectiva correcta”.

Según explica Gloria Copeland, hay siete pasos que sirven de cimiento para la vida en verdadera prosperidad. Estos son: 1) caminar en la verdad, esto es, vivir a la manera de Dios según su sabiduría; 2) ser fiel, obedecer sus instrucciones; 3) ser diligente, o actuar con cuidado y prontitud; 4) diezmar; 5) sembrar, esto es, dar más allá sólo según como Dios dirija, se hace por fe, en amor, y con la actitud correcta; 6) creer, o estar convencido de lo que Dios ha dicho; 7) pronunciar, es velar las palabras que emitimos ya que tienen mucho poder.

Lo primordial que garantiza una vida próspera es meditar en la Palabra de Dios y hacer lo que ésta dice. Así le dijo Jehová a Josué: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” (Jos 1:8). Si obedecemos este sabio consejo, entonces debemos vivir a la expectativa de que recibiremos todo tipo de bendiciones–físicas, mentales y espirituales.

El estilo de vida de prosperidad también requiere disposición para trabajar. No se puede pretender que las cosas sucedan sin mover un dedo. Hasta las hormigas trabajan. Estas lo hacen con empeño y bien enfocadas en la meta. Incluso la Biblia las menciona como ejemplo a seguir. “Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos y sé sabio” (Pr 6:6). El Ing. López añadió: “A la persona que quiera prosperar le aconsejaría que sea fiel a Dios, trabaje duro, no tenga miedo y sea arriesgado”.

En muchas ocasiones esperamos resultados al instante, o justo en el preciso momento que nos parece indicado. Esto especialmente sucede cuando hemos estado obedeciendo, ya sea por meses o años, entonces si notamos que “nada” sucede nos frustramos. Por eso la Escritura nos anima con estas palabras: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos” (Gl 6:9). De manera que también es importante tener paciencia. Debemos recordar que su tiempo no es siempre igual al nuestro. En esos momentos es cuando nuestro suministro de fe debe entrar en acción y recordarnos que Dios no miente, su Palabra jamás regresa vacía, por tanto sus promesas permanecen y lo que nos haya prometido se hará realidad.

Él nos pide que no estemos ansiosos ni temerosos por nada, ya que está consciente de nuestras necesidades y las satisfacerá. Lo cierto es que Dios se regocija al vernos progresar, no sólo eso da buen testimonio de sí, es que su amor por nosotros es tan grande que añora complacer los deseos de nuestro corazón–los que son padres quizás entiendan aún más, pues han experimentado ese impetuoso deseo de proporcionarles a sus hijos lo mejor que tienen para ofrecer. Claro que estos deseos tienen que ir a la par con los de Él. Las intenciones tienen que ser las mismas. Principalmente nos pide que seamos de bendición al prójimo. Esto último implica, ya sea compartir riquezas monetarias, ofrecer palabras de aliento, imponer manos y orar por el enfermo, en fin que se trate de ayudar como sea que Dios diga. “Dad y se os dará; medida buena, apretada, remecida, y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida que medís, os volverán a medir” (Lc 6:38).

Me pregunto, ¿por qué será que la Palabra dice que a los pobres siempre los tendremos entre nosotros (lea Mt 26:11)? Al hacer un corto estudio sobre esta Escritura encontré que aquí la palabra pobre en griego es ptojós, que quiere decir estrictamente denotando mendicidad absoluta o pública, aunque también usado en sentido calificado o relativo. En castellano significa escaso, insuficiente, infeliz, desdichado y triste. Es decir que puede ser carecer física como internamente; cuando la persona no tiene los medios suficientes para subsistir, o vive sin alegría.

Concluí que siempre habrán pobres por tres razones. Para que siempre haya a quién ayudar, de manera que no haya excusa para no compartir las bendiciones que Dios reparte. Por otro lado, también siempre habrá quien escucha la verdad, pero no la cree por tanto no toma posesión de ella para cambiar sus circunstancias. Por la ignorancia, esta es la gente que no tiene una relación íntima con Jesús, desconocen sus promesas de bien y no de mal, de manera que arrastran el estilo de vida de sus antepasados.

Charles Capps en su libro Siembra una buena semilla escribió: “No se puede esperar caminar en prosperidad y salud si se habla de pobreza y enfermedad”. Transformamos la manera en que hablamos cuando permitimos que la Palabra sea la que domine nuestros pensamientos. “Porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Lc 6:45b). Toda idea que va en contra de lo que Dios dijo tiene que ser rechazada y contraatacada con la Palabra de Dios.

El final se reduce a siete palabras… “Mas el que confía en Jehová prosperará” (Pr 28:25).

La segunda parte de este artículo aparecerá en la próxima edición. Para suscribirse a la revista, visite www.vidacristiana.com.

Brenda M. López de Teixeira es una escritora independiente. Anteriormente era la editora de Vida Cristiana.

Fuente: http://vidacristiana.com

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Claves para alcanzar las promesas de Dios

La promesas son universales, lo que pasa es que no todos se quieren tomar de esas promesas.

Lectura: Josué 1:2-9

La promesa mas grande de todos los tiempos es Jesús. Dios había prometido que iba a mandar al salvador para que por gracia, nos salve. Y así fue. Dios cumplió su promesa.

También hay miles de promesas en la Biblia. Las promesas son para todos, son universales, lo que pasa es que no todos se quieren tomar de esas promesas. No todos los que viven en el reino de Dios creen las promesas.

En Génesis 13:14-17, Dios le promete a Abraham que él iba a formar una gran nación y que iba a poseer una gran tierra. La promesa fue para Abraham y para toda su descendencia.

En Éxodo y Deuteronomio le prometió a Moisés que iba a entrar en la Tierra Prometida, que iba a alcanzar bendición y mucho mas. Después, Moisés y toda su generación no pudieron entrar en la Tierra Prometida. Dios juró por sí mismo, porque no había nada mas grande.

Esto nos enseña que los juramentos son solo para los que hacen algo. Si queremos recibir el cumplimiento de las promesas de Dios, tenemos que movernos, tenemos que hacer algo. Las promesas no caen del cielo y se terminó todo, a partir de ahí, hay que empezar a hacer algo.

No todos están dispuestos a trabajar para llegar al cumplimiento de las promesas. Algunos quieren la promesa pero no están dispuestos a pagar el precio por ellas.

En Josué 1:2 dice: “mi siervo Moisés ha muerto…”
En este versículo Moisés representa a una vieja generación. Que había conocido la promesa de Dios. Sabía que la promesa de Dios era que iban a entrar a la Tierra Prometida, pero fue una generación que se murió en el desierto.

Incluso Moisés que había recibido un juramento de parte de Dios, no llego a cumplir ni alcanzar lo que Dios le había dicho. Y el problema no lo tiene Dios, lo tenemos nosotros que no nos movemos por alcanzar las promesas de Dios.

Josué 1:2-8 dice:

” Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Eufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio. Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”.

En estos pasajes hay tres palabras claves para alcanzar las promesas de Dios.

Dios nos habla de prosperidad.

Ésta palabra en el Antiguo Testamento significa algo diferente que en el Nuevo Testamento. Porque están escritos en diferentes idiomas.
En el Antiguo testamento, prosperidad significa triunfo. Dios nos creó para ser prosperados, para tener triunfos. Para triunfar y no para perder.
El único que puede detener un triunfo es uno mismo. La Biblia dice que Dios le dice a Josué que se esfuerce y sea valiente. Eso es lo único que le pide. Esto significa que los únicos que podemos ponerle límites a Dios, somos nosotros.

En Corintios la Biblia dice que Dios a través de sus promesas, nos ha hecho participes de la naturaleza divina. O sea que a través de las promesas de Dios, nos hacemos participantes de la naturaleza de Dios. Cuando pasa esto, vos sos parte de Dios y él es parte tuya.

Nuestro Dios ilimitado forma parte nuestro, por lo tanto, somos personas ilimitadas. Entonces cada una de las cosas que pises las podes tomar como tuyas.

Pero podes ponerle límites a Dios y hacer que tu promesa se frene. Nosotros le decimos a Dios hasta donde puede llegar.

Moisés murió. Él representa la generación pasada. Una generación que fue de bendición, pero que murió porque se quedo en el desierto. No entraron a la tierra prometida pero nosotros si vamos a ver el cumplimiento de las promesas de Dios. Moisés murió y quedó enterrado, nosotros tenemos que hacer lo mismo con nuestro pasado. Tenemos que dejarlo atrás e identificarnos con la nueva generación, la de Josué.

Josué tiene las características de un hombre de Dios, que se esfuerza y que se atreve. Que no se deja gobernar por nada. Es una persona que resolvía problemas.

Hay un futuro de gloria y de bendición delante nuestro. El desierto quedo atrás. Hay que mirar todo lo que viene. Hay que mirar que Dios quiere que triunfemos y ganemos siempre. La iglesia tiene tanto futuro como lo tenga su gente.

Cada iglesia tiene un espíritu que es el resultado de la suma del espíritu de cada uno de sus miembros. Por eso tenemos que tener espíritu de victoria, de valentía, de conquista. Dios le dice a Josué: ahora vos te tenés que hacer cargo de éste pueblo.

Hay un llamado de parte de Dios. Este llamado es a conquistar, a vencer, a alcanzar la prosperidad y a tener victoria tras victoria.

El llamado de Dios es la muestra de confianza mas grande que Dios hace hacia sus hijos.
Cuando Dios te llama a hacer algo es porque Dios sabe que sos capaz de hacerlo. Cuando Dios te llama a un ministerio, te llama sabiendo que lo vas a hacer. Dios nos conoce mejor que nosotros mismos. Nosotros corremos con Dios, porque él corre a nuestro lado. Eso nos lleva a vencer. Todo el potencial está adentro nuestro.

Nunca tenemos que rechazar el llamado de Dios.
Cuenta la historia que una hormiga y un elefante cruzaron corriendo un puente de madera. Mientras lo atravesaban, el puente se sacudió. Cuando llegaron al otro lado, la hormiga lo mira al elefante y le dice: ¡UAU! COMO LO HICIMOS TEMBLAR!
ENSEÑANZA: Cuando caminamos con Él, todo lo de alrededor tiembla.

Pero siempre tenemos que hacer algo para alcanzar esas promesas.

En 2Corintios 1:20 dice que las promesas de Dios son si y amen. Todo lo que Dios promete, lo va a cumplir. Cuando el promete algo, lo cumple. El problema es que muchas veces nosotros no sabemos como hacer para alcanzar esas grandes promesas.

Por eso te voy a dar unas claves para poder alcanzar las promesas:

1. No hay que apartarse de la ley de Dios Josué 1:8. Hay que meditar una y otra vez, de día y de noche en la palabra de Dios. En la Biblia está nuestra prosperidad, nuestro futuro. Si querés conocer tu futuro, lee la Biblia, no hace falta el horóscopo. Hay que conocer la Palabra de Dios. Si no conoces las promesas de Dios, nunca vas a lograr ninguna promesa de parte de Dios.

2- Hay que creer en la prosperidad de Dios. En el Antiguo Testamento la palabra prosperidad significa triunfo, en el Nuevo Testamento, significa buen viaje. Porque si vos no crees que Dios prospera a sus hijos, no hagas nada, porque no te va a ir bien. Tenés que creer que Dios te puede prosperar. La Biblia nos dice que Dios nos quiere prosperar.

3- Esfuerzo y valentía. En este pasaje que leímos, dice 4 veces esta frase. Valentía en el antiguo testamento significa firmeza y obstinación en lo que uno quiere hacer. Tenemos que ser firmes y obstinados en creer la promesa de Dios. Hay que ser cabezaduras de las promesas de Dios. El secreto de la prosperidad está en creerle a Dios

4- Avanzar con esfuerzo. No es fácil, pero se puede lograr. Todo es posible si activamos y aplicamos las enseñanzas de Jesús para alcanzar la prosperidad. No es cuestión de leer únicamente, también hay que activar. Para alcanzar las promesas siempre hay que hacer algo. Dios te va a llevar a hacer algo que nadie hizo. O que no pudieron hacer. Nosotros vamos a ver cosas que otros no vieron, porque estamos juntos con Dios. Vamos a empezar a innovar porque Dios nos va a mostrar cosas nuevas. Dios va a revelar cosas nuevas. Siempre que hay algo nuevo, hay resistencia. Primero nadie lo entiende y después todos hacen lo mismo que vos. El enemigo va a poner en el corazón de los demás cosas para frenarte.

Recordá que en 2 Pedro 1:4 dice que por las promesas somos participes de la naturaleza de Dios. Osea que cuando alcanzas las promesas de Dios, sos parte del mismo Dios.

2 Corintios 1:20 dice que las promesas de Dios son SI Y AMÉN.

Siempre las promesas de Dios son para mejorar tu calidad de vida. Para que crezcas, para que mejores en todo. En tus estudios, en tu trabajo, en tu negocio, en tu ministerio, en todo. Pero si vos no crees que Dios puede hacer esto, nunca las vas a poder alcanzar.

Las promesas de Dios son para que seas prosperado en todo lo que emprendas.
Dios te dice, no te apartes de mi ley, esfuérzate y se valiente, empezá a caminar y a tomar posesión de todo lo que es tuyo. Va a venir revelación que nunca fue escuchada ni vista por ningún hombre porque esta tierra, es tierra de hombres y mujeres triunfadores, prósperos, innovadores, que van a recibir rechazo por la revelación de Dios, pero como somos obstinados con la revelación, hacemos lo que Dios dice. Somos valientes. ( autor pastor César Castets y web avanzapormas.com)

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Claves bíblicas para el éxito y la prosperidad Cristiana

La Prosperidad Cristiana es mucho más que finanzas o mejor dinero, Es experimentar la alegría y el disfrute completo de la vida cotidiana, la normal, la del dia a dia.

Los hijos de Dios han sido históricamente prósperos y somos coherederos con Cristo.

Recuerde, que usted es la si

SEMANA DE REFLEXIÓN CRISTIANA 1

Image by Iglesia en Valladolid via Flickr

miente de Abraham. Las promesas de Dios son condicionales y un principios financieros de Dios es  trabajar en todas las circunstancias.

¿Te has preguntado cuándo tendrás verdadero éxito y  prosperidad en tu vida?

Los  desafíos de la vida son abrumadores a veces, y se siente y se ven las situaciones de para arriba, muy difíciles. El verdadero éxito es la búsqueda de la voluntad de Dios en cada aspecto de su vida. Hay verdades de gran alcance sobre la prosperidad que se encuentran en las Escrituras.

Aquí están algunos versículos de la Biblia que habla de la prosperidad de Dios:

1. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. Mateo 6:33.

2. Amado, yo deseo sobre todas las cosas para que seas prosperado y que tengas salud, así como prospera tu alma. 3 Juan 1:2

3. El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir: yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Juan 10:10.

4. Y todas las cosas, todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis. Mateo 21:22

5. Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que de día y de noche  meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito: porque entonces harás prosperar tu camino, y todo lo que hagas te saldrá bien.  Josué 1:8.

6. Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá. Mateo 7:7.

La palabra de Dios es poderosa y nunca regresará  vacía. El mantener una vida de oración equilibrada le permite tener éxito y le da poder para alcanzar sus metas. Usted puede recibirá todo lo que pide si se pone en disposición para recibir completamente todo lo que Dios tiene para ti.

La prosperidad es  suya, para acceder a ella hay que meditar en la Palabra de Dios todos los días para recibir los resultados positivos. Usted puede vivir la vida de sus sueños y tener seguridad financiera. La fe en el poder de Dios mueve montañas. La victoria final en el éxito y la prosperidad viene de confiar y creer en la palabra de Dios. Reclame sus bendiciones ahora y siga las instrucciones bíblicas.

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Dinero, Abundancia y Prosperidad – Un enfoque cristiano

Hoy recibí una llamada de un buen amigo para hacerme saber que él no consiguió el trabajo, un trabajo que sé que habría sido perfecto para Él. mi amigo ha estado sin trabajo por 6 meses.
Dinero, Abundancia y Prosperidad - Un enfoque cristiano
El estado de la economía no sólo afecta a los pobres, está afectando a todos. Me enteré esta semana que un hombre de 70 años de edad, viudo, está perdiendo su casa de 45 años y tiene que entregarla en 14 días.

Dinero, Abundancia y Prosperidad – Un enfoque cristiano

Estas historias son lo suficiente como para hacer llorar a cualquiera. Vemos en la televisión la presión de crisis en Grecia y otros países. Pero, como cristianos, ¿qué podemos hacer cuando vemos a nuestro alrededor todos estos obstáculo? ¿Cómo no perder el ánimo? ¿Cómo podemos mantener la fe, mantener una actitud positiva, y seguir creyendo que Dios de alguna manera, satisfaga nuestras necesidades y nos vea en estos tiempos difíciles?

Siento el dolor de mi amigo y el anciono, y es mi propio dolor. Ayer me puse a pensar en la abundancia y la prosperidad que tenemos en Cristo. Empecé a contemplar la palabra de Dios y cómo se relaciona con estos tiempos económicos actuales. También se refleja en mis propios pensamientos y temores con respecto al dinero, las finanzas, y mantenerse a flote.

Aunque ninguno de nosotros es inmune a las dificultades, podemos vivir cada día con paz y gozo en nuestros corazones. En medio de cualquier circunstancia, hay que seguir, buscar y confiar en Dios de pie sobre sus promesas de suficiencia y abundancia. Tenemos que reconocer que Dios es la fuente de nuestra alimentación y de provisión que es ilimitado.

También debemos continuar viviendo por fe y no por vista, nombrar las cosas que no son como si fueran y estar de pie y con paciencia hasta recibir lo que Dios ha prometido. Debemos mantener nuestra visión fuerte y mantenerse enfocado en nuestros deseos. Nunca debemos rehuir.

A pesar de que los hijos de Israel caminaban por el desierto, y el destino final era la Tierra Prometida. y tuvieron muchos problemas en sus mente, y no creyeron durante este viaje, Dios estaba allí con los brazos abiertos para satisfacer todas sus necesidades. Si tan sólo hubieran perseverado un poco más. Si tan sólo hubiera reflexionado sobre todo lo que Dios había hecho por ellos, y usar esos recuerdos, como indicador de lo que iba a hacer en el futuro. Si solamente….

Si usted se está encontrando en una situación de crisis, ahora es el momento para sostener la caña, declarase como vencedor y pedirle a Dios que las aguas del Mar Rojo, abran las puertas, y vencer a tus enemigos más formidables: tus propios miedos , las dudas y la incredulidad. Usted no puede ver el cambio durante la noche, pero el amanecer se acerca.

¿No es muy agradable saber que la prosperidad de Dios no está sujeto a Wall Street o la solvencia de la banca? Cierto, Dios puede tomar lo poco que tienen y multiplicarlo para alimentar a una comunidad. El puede multiplicar los peces.

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Dios Da Poder Para Producir Riquezas

Dios si quiere prosperarnos y Dios Da Poder Para Producir Riquezas.

EL Juró a Abraham, Issac y Jacob darles poder para producir riquezas y este juramento nos pertenece a nosotros también. el nos da Abundancia y prosperidad en todas las areas de nuestra vida.

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